Alivia las afecciones respiratorias como sinusitis, resfriados, gripes, bronquitis y tos (expectorante).

Estimula la producción de endorfinas (hormonas de la felicidad), por ello es recomendado para evitar la depresión.

Estimula el páncreas y aumenta la producción de enzimas que favorecen a la digestión, alivia la acidez o pesadez de estómago. Además, como es antibacteriano, es eficaz para combatir problemas ocasionados por una alteración en la flora intestinal.

Recomendado en caso de halitosis (mal aliento), náuseas, mareos y vómitos.

Antiinflamatorio, analgésico, combate la hinchazón, favorece la circulación de la sangre, por tanto ayuda a disminuir colesterol, problemas cardiacos, trombos en arterias, prevención de varices.

Debe ser consumido en pequeñas cantidades.

Provoca el aumento de la temperatura corporal, no se debe tomar en caso de fiebre.

Fuente natural de vitaminas y minerales.

Vitaminas: C, B y A.

Minerales: Potasio, calcio, magnesio, fósforo, hierro, sodio, zinc.

Gran cantidad de agua (88%), carbohidratos, proteínas vegetales y fitonutrientes.

El jengibre es importante añadirlo en su justa medida, debido al intenso sabor y aroma que desprende. Se aconseja ir probando hasta lograr el punto deseado, pues su sabor es muy fuerte, algo picante y aromático. Esta especia según se cocina se torna agradable y pierde su sabor picante, pero nunca se desvanece su aroma.

Se emplea en todo tipo de elaboraciones tanto dulces como saladas.

Zumos, ensaladas, puré, cremas, salsas, sopas, arroz, bizcochos, pasteles, galletas, tortillas. Guisos de carne, aves y verduras.

Guarda la raíz de jengibre envuelto en un film en la nevera y podrás usarlo durante días.

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